La presión social



Por: Eva Montero (psicóloga del Deporte)   
lunes, 16 de abril de 2012
Interesante artículo de psicología deportiva sobre cómo los ciclistas aficionados se autopresionan para seguir entrenando, día tras día.

Sábado por la mañana. Frío más allá de las mantas. Qué bien se está en la cama. Por fin puedo recuperarme del sueño que me ha faltado toda esta semana trabajando, que si el niño se despierta, que si me lié ordenando algo o con alguna chapuza pendiente, que me enganché a la película o al concurso tonto de la noche… nada, que al final nunca consigo acostarme a una hora prudencial, y al día siguiente me cuesta levantarme. Si es que necesito descansar… ¿eh? ¿He dicho sábado? ¡A la calle ahora mismo!

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué a pesar de todo ese cansancio acumulado durante la jornada laboral nos vestimos de anuncio otra semana más y apareceremos en el portal con nuestro velocípedo ante la sorprendida mirada de los trasnochadores? Sí, seguro que esa cuestión ha rondado por vuestra cabeza mil y una veces, y la contestación suele ser: me gusta la bici, me gusta dar pedales, es mi afición, mi momento de relax, de disfrutar y de sentirme mejor, sobre todo cuando regreso a casa después de una buena kilometrada "con los deberes hechos", como diría un amigo mío. Bien, pues ahora va otra pregunta: cuando no sale nadie del club, o no salen aquellos con los que normalmente soléis conversar ¿tenéis las mismas ganas de salir?

Si habéis contestado que sí, bien sois profesionales, bien sois competidores, o no os queda otra que pedalear solos porque no tenéis con quién salir. Bueno, supongo que existirá algún que otro "ciclista solitario" que disfrute a solas con su bici y no quiera la compañía de nadie, pero por lo general son los menos. Hasta los "pro" tienen sus "grupetas". ¿Y hasta dónde nos puede llevar la inercia del grupo?

Los acontecimientos ciclistas
Se ha hablado en esta web de la polémica de la Quebrantahuesos y sus cuatro euros "solidarios", y aunque no es mi tema central viene a cuento hacer una pequeña observación. A mí, sinceramente, no me parece muy justo que unos trabajen gratis (los voluntarios) para que otros cobren (la empresa), pero bueno, como no se obliga a nadie, allá cada cual. Lo que a mí me llamó la atención fue el comentario de un conocido mío, cuando me dijo que había pagado esa preinscripción a fondo perdido, y no le había tocado el sorteo. Este chico sólo ha participado en marchas más bien "llanitas", por lo que me sorprendió que se lanzara así, sin anestesia ni nada, a por la QH, de modo que le pregunté: ¿y cómo es que quieres ir a la QH? "Pues porque es la que todo el mundo quiere ir". Ahí tenemos un ejemplo clarísimo de presión social. Sobre todo entre los más jóvenes, “lo que los demás hacen” influye mucho, pero no sólo pasa con la juventud: conozco a muchos ciclomaratonianos que ya peinan canas cuya filosofía es muy diferente a la de las marchas, más aún la de una marcha de velocidad libre y competitiva como la QH, que no obstante han querido "mojar" al menos una vez, aunque sólo sea por comprobar que "no es para tanto" o para poder decir que no les gusta después de haberla "probado".

La Perico es otra de las marchas en las que también hay mucha presión social, sobre todo para los que quieren competir con el mismísimo Pedro Delgado, que siempre participa. Y así con otras marchas, como la Indurain, la Larra-Larrau, etc. Pero la presión no existe sólo en las marchas, también en los ciclomaratones, sólo que de otra forma. Está, por un lado, el "galón" de llevar una PBP o una Luchón-Bayona en tus piernas. Los que no entienden de ciclismo te miran como si te faltara un tornillo, hasta tal punto que en una charla en la Universidad los profesores me preguntaron que si los que se hacían 1.200km en bici eran adictos al deporte (!). Eso quien no tiene ni idea de cicloturismo, pero los que lo conocen un poco te miran con admiración: qué capacidad de sufrimiento. Qué valor. Qué perseverancia. Qué sacrificio... Pero estos tienen otro punto de presión: la familia. Los ciclomaratones exigen mucho tiempo y después de quitarle tantas horas a tu pareja y/o hijos ¿cómo no vas a acabar? Y también la de los compañeros a los que embarcas en esa aventura: después de que les convenzo para que vengan ¿voy a abandonar?

No quedarse atrás
Las presiones en esas pruebas ciclistas son puntuales, y son prácticamente necesarias para conseguir hacer las gestas de las que luego uno se siente orgulloso. Si después de acabar la Perico en seis horas no lo cuentas ¿para qué has corrido? ¿Satisfacción personal? Por supuesto, pero cuanta más gente lo sepa mejor te sabe. Los logros en la bici son a los ciclistas lo que los peces al pescador: cuánto más grandes más orgulloso te sientes. Y qué decir tiene de la foto entrando en meta y/o con tu ídolo ciclista, es que vas a correr y vuelves con el kit completo. Realmente, es una presión sana, da igual el motivo por el que te has superado, lo importante es que te marcaste un objetivo y lo conseguiste, con o sin presión social.

La que a mí me preocupa es esa presión que muchos se meten a diario para simplemente rendir el sábado o el domingo con el club. Una cosa es que entrenes para mantener el ritmo e ir cómodo, o para prepararte para alguna prueba, y otra que estés machacándote a diario y con la vista puesta en el fin de semana con la idea de quitarle las pegatinas a todo "bicho" rodante. Y digo que me preocupa porque, si no eres profesional, el deporte forma parte de tu ocio, lo que equivale a decir que lo necesitas para liberar las tensiones que se producen en otras áreas de tu vida, especialmente la laboral. Pero si en lugar de pasar un rato agradable con los compañeros, con esos piques sanos, estás obsesionado con ganar al que el otro día te dejó tirado en el puerto, tu cabeza no está descansando. Y tu cuerpo con tanta tensión, probablemente tampoco, por lo que correrás más riesgo de lesiones.

¡Andá! ¡Si he vuelto a hablar del estrés! ¿A qué no pensabais que la bici también lo puede producir? Pues sí. Y mucho.

Eva Montero es psicóloga del Deporte

psicoclidep@gmail.com - www.psicologiaclinicaydeldeporte.es

 

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